Tomaré mi vaso
y la leche de mis labios limpiaré,
mis sueños esperan
en el mundo interno;
aquél donde jugaba de pequeño,
donde soñaba siendo reflejo
de mis emociones infantiles,
de mis pasiones juveniles
y un poco más en años nuevos
Dejaré una luz
que me defienda de las sombras,
que no se extinga;
de pronto me asusta el fin,
ver la cera consumida
y los olores a nardos.
Necesito a mi madre,
quisiera ver a mi padre
y mi familia lejana,
si pudieran acompañarme,
porque moriré solo
en un lecho frío
que huele a cementerio.
Quisiera un vaso de vino
aquél que me prometiste
cuando te recibí en mi camino
Jorge López García
"El Malevólico"





